«No actuar no puede ser una opción», dice la carta, y me quedo un rato dándole vueltas porque es de esas frases que suenan rotundas hasta que uno intenta aplicárselas a la vida real. La Comisión Episcopal de Pastoral Social le pidió a Villarruel que el Senado retome urgente el proyecto sobre ludopatía, y desde fuera uno piensa que es de cajón, que cómo no se va a legislar contra algo que destroza familias. Pero luego recuerdo que en este país los proyectos se quedan dormidos años y nadie paga ningún precio por eso. No sé si la carta cambia algo o es solo una forma elegante de dejar constancia de quién sí quería mover el tema. Y ahí me quedo, sin respuesta...
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